Reflexiones Acerca del Alcoholismo
Abordo este tema ya que he padecido de este vicio en cierto nivel, no al grado de tener una adicción o una dependencia pero si con el problema de controlar el consumo de esta bebida o simplemente saber cuando decir: "hasta aquí" u "hoy no". Debido a esto he sufrido de 3 accidentes en coche, que me han dejado cicatrices en un brazo y costillas rotas.
Esto me recuerda a la historia que leí hace tiempo en el libro: "El XI Mandamiento".
Tres llamados de Atención de la vida
La vida tiene muchos
modos de avisarte que hay una lección preparada para uno. Son crisis para
aprender que te están esperando, ellas no vienen a ti, tú las vas a buscar
porque nadie mas que uno sabe lo que tiene que aprender, ya se por excesos, por
defecto, por presencia o por ausencia, uno provoca esas crisis que nos exigen
crecer. El primer llamado de atención es como un suave golpe en la puerta con
los nudillos de la mano. La vida sabe que estas dormido, aturdido y no quiere
despertarte bruscamente. Solo quiere avisarte que es hora, que te levantes y
que vayas a la escuela de la vida, te dice delicadamente: “Omar, tenemos una
lección para ti”. Generalmente no escuchamos este primer llamado. La vida tiene
paciencia y espera un tiempo limitándose a poner delante de nuestros ojos una y
otra vez pequeñas señales y pistas que nos están indicando que algo sucederá,
que una crisis se avecina. De una vez en cuando golpea suavemente la puerta:
“Omar, tenemos preparada una lección para ti”. Pero casi nunca escuchamos este
primer llamado de atención porque estamos muy preocupados con nuestras
preocupaciones. No importa, el gran maestro tiene todo el tiempo de nuestra vida
para hacernos aprender la lección. Hay un momento que ya estamos preparados
para aceptar el aprendizaje. Ya las cosas nos duelen, no estamos conformes,
nuestro cuerpo emocional esta recargado de sentimientos negativos y nuestra
mente saturada de pensamientos paralizantes.
En ese momento la vida
aparece con el segundo llamado. Ya no golpea suavemente la puerta. Golpea
violentamente, hace estremecer todo tu ser y grita: “¡Omar, tenemos una lección
para ti!” Ahora uno escucha, y se da cuenta. Lamentablemente darse cuenta es
apenas el 10% del proceso de aprendizaje ¿Cuantas veces uno inventa excusas
para postergar o fingir que uno no sabe? ¿Cuantas veces uno trata de solucionar
nuevos dilemas con los mismo viejos métodos, haciendo mas de lo mismo? Un poco
mejor, un poco mas, un poco diferente, pero siempre mas de lo mismo. ¿Que pasa
cuando uno hace mas de lo mismo?… ¡Ah, si lo sabes! se logra mas de lo mismo.
Con el segundo llamado
ya no es broma. Lo escuchas. Uno se sorprende, se enoja, pero lo escucha. Uno
ya sabe que si sigue así algo le va a pasar. Como nos queremos resistir al
cambio y no queremos cambiar nosotros, sino que pretendemos y deseamos que las
cosas cambien afuera, tratamos de sobornar a la vida, calmarla y le decimos
cosas como: “Te entendí, ya se que tengo que cambiar, hacer tal cosa o dejar de
hacer tal otra, te prometo que a partir del lunes que viene…” y seguimos con
las mismas torpezas, hábitos y actitudes, un poco mas, un poco mejor, un poco
diferente!
Bien, la vida espera un
tiempo prudencial, todo parece volver a su curso. Hacemos un poco mejor, un
poco mas, un poco diferente de lo mismo. La vida se cansa. Aparece el gran
tercer llamado de atención. Te rompe la puerta a patadas, te pasa una
aplanadora por encima, te revolotea unas cuantas veces por el aire y te grita:
“¡¡Omar, aquí esta tu lección!!”… y no te deja mover mas de allí, hasta que no
aprendas. En esas circunstancias, y aveces solo así, nos resignamos a sentarnos
en el aula de la vida, nos callamos y aprendemos la lección. Punto.
No creas que todo termina allí. Luego viene la parte
mas interesante. La vida no solo quiere saber si sabes. Quiere saber que
aprendas a usar lo que ya sabes. Te aplica varios exámenes antes de dejarte
seguir.
Es por ello que hoy estoy atento a los llamados de atención. Ya no quiero más aplanadoras pasando por mi adolorido cuerpo.
Con base a las experiencias contadas anteriormente y las anecdotas leídas de los libros, he adoptado unas reflexiones para mi vida y salir de este problema. Considerando que siempre he predicado que las soluciones y respuestas a nuestros problemas estan en nuestro interior, y que no es suficiente "jurar" ante un santo o alguien si realmente no nos nace hacerlo.
Reflexiones
- Tomar una copa con la familia/amigos puede ser normal, y hasta un buen pretexto para convivir, pero cuando convives con la familia como pretexto para tomar... es que algo anda mal.
- No dejar que el alcohol se beba tu tiempo. Cuantas cosas puedo hacer sin tomar: pasear con la familia, entrenar, ver T.V. en lugar de gastar esas 4 horas o más tomando.
- ¿Me he visto alguna vez borracho? Los demás sí y creo que les gusto mas cuando estoy sobrio.
- ¿He pensado la cantidad de cosas que podría hacer si ahorro el dinero que gasté en el alcohol?... ¿Recuerdo aquel costal de box que no pude comprar por no tener dinero?
- El día siguiente a la borrachera no suele ser demasiado agradable, y no solo por la cruda física, sino por la cruda moral, así de "Tragame tierra", Ademas el tiempo que desperdicio durante la cruda la podría aprovechar en hacer una buena cosa.
- Lo que no te mata, te hace más fuerte. Definitivamente aquel que es capaz de dejar algo que lo ha exclavisado durante mucho tiempo, lo hace un hombre grande, un hombre sabio. Es algo mental
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